La leche de bebé: un mercado clandestino en Los Ángeles

Publicado en el periódico Hoy Los Ángeles el 21 de febrero y el 21 de marzo de 2014

Por Aitana Vargas

PRIMERA PARTE

Enfamil se obtiene gratis en WIC y se vende luego en internet como negocio

Las manillas de reloj marcan las doce y cuarto del mediodía. Un Mercedes de color blanco permanece aparcado frente al garaje de una casa descuidada en la calle South Figueroa. Por un pasillo estrecho, vallado, y plagado de artilugios inservibles, cartones, y montones de basura, se accede a la puerta principal de la vivienda. El recorrido está flanqueado por la atenta mirada de un perro que, en actitud agresiva, lanza ladridos intimidantes a quienes osan acercarse a las inmediaciones de la residencia. Laura, una latina de tez mulata y cabello oscuro, entreabre la puerta y responde con prudencia a la llamada de una pareja de desconocidos.

“¿Qué desean?”

“Vengo a comprar leche. ¿Cuánto cuesta?”, preguntan desde la parte exterior de la puerta.

“Son $10 por lata”, responde Laura con una mueca de tensión en su rostro, mientras sus ojos inquisitivos examinan con desconfianza a los compradores.

“Te pago $9”.

“Está bien”, sentencia la vendedora dando por zanjada la transacción y guardándose el dinero en el bolsillo.

Esta supuesta madre latina acaba de embolsarse $9 netos en efectivo por una lata de leche en polvo Enfamil Premium Infant de 354 gramos, cuyo precio en el mercado blanco oscila entre los $14.99 de Target y los $16.99 en eBay.

La operación de compra-venta es descaradamente sencilla y representa uno de los puntos donde converge una presunta red ilegal de distribución de fórmula instantánea Enfamil para niños. Pero ¿de dónde viene el codiciado polvo blanco?

A unas 4.6 millas en línea recta de esta vivienda, en el número 4101 de la calle South Figueroa, se encuentra una de las múltiples oficinas locales de WIC, un programa nacional que ofrece ayuda a mujeres embarazadas, madres, bebés, y niños menores de cinco años con pocos recursos económicos. California posee el programa de WIC más amplio de la nación, dando alimentos a 1.46 millones de participantes, de los cuales más del 75% son latinos. WIC, que está financiado con dinero de los contribuyentes, ofrece ayuda tanto a ciudadanos y residentes, como a inmigrantes indocumentados.

Para solicitar la ayuda, la familia debe tener un salario bruto que no supere el 185% del nivel de pobreza federal. Es decir, para una familia con dos miembros, este salario tendría que ser igual o inferior a $28.694. Pero el requisito del salario bruto anual varía en función del número total de integrantes que tiene cada familia (vea la tabla WIC Income Guideline Table).

A quienes cumplen los requisitos exigidos, se les extienden ‘cheques de comida’ canjeables por alimentos nutritivos como huevos, vegetales, frutas, cereales y la leche en polvo marca Enfamil –– todos aprobados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Los cheques se emiten de manera individualizada e indican el nombre de la mujer o el niño que los recibe, así como los alimentos a adquirir, siendo únicamente canjeables en establecimientos autorizados por el estado.

Pero la leche en polvo no siempre acaba en boca del bebé o niño que la necesita, porque se ha convertido en un negocio lucrativo para los adultos: los envases obtenidos de forma gratuita a través de WIC serían vendidos a terceros a precios que, en el mercado clandestino, oscilan entre los $8 y $10.

Con un ahorro mínimo de $4, es evidente que, por ejemplo, para una familia sin acceso al programa WIC, acudir al mercado negro es la manera más económica de obtener un producto de calidad por debajo del verdadero precio de mercado.

Para el vendedor que defrauda al sistema, los beneficios potenciales son innegables. Si como máximo, una madre recibe 96 latas de leche en polvo al año, y las vende a $10 la unidad, estará embolsándose $960 anuales.

Rebecca Rona-Tuttle, Directora de Comunicación del South LA Health Center, perteneciente a WIC, confirma que “nosotros hacemos nuestro mejor esfuerzo para animar a las madres a amamantar, sobre todo los primeros seis meses, porque es mucho mejor que la fórmula instantánea. Pero si insisten, al final se la acabamos dando”.

Esta insistencia aparentemente injustificada podría ser un indicio de que esos polvos blancos van a ser utilizados con otro propósito.

Deborah Myers, Jefa de Nutrición y Servicios de Lactancia en South LA Health Center, asegura que el centro, al que principalmente acuden latinas, carece de mecanismos para controlar o verificar que las madres que reciben la leche realmente la usan para alimentar a sus bebés o niños.

“Una vez que la fórmula se le da a la madre o la persona que cuida al bebé, no tenemos forma de hacer seguimiento”.

“Desde el año 2009, se ha recalibrado la cantidad de comida que un bebé necesita, así que somos muy cuidadosos y sólo le damos lo necesario”, apuntilla Myers.

El Departamento de Salud Pública de California-WIC ha confirmado que, desde el año 2011, ha enviado notificaciones a más de 1950 participantes del programa, advirtiéndoles que no pueden vender ni intercambiar los cheques y productos que reciben.

Pero parece que no todos siguen las directrices exigidas por WIC. De hecho, la prueba delatadora se encuentra en las ediciones digitales e impresas de El Aviso Magazine y El Clasificado, así como en los portales ClasificadosElMexicano.com, LACountyClassifieds.com y OLX.com. En todos ellos se anuncia la compra-venta de fórmula instantánea Enfamil para bebés y niños.  

La investigación realizada por este rotativo sobre la presencia de este mercado clandestino ha generado una leve preocupación en los Servicios de Salud del Condado de Los Ángeles, que alertan cautelosamente de los posibles riesgos que el uso de productos obtenidos en el mercado negro pudieran implicar para la salud de los más pequeños.

Pero además, también podría haber consecuencias para los vendedores de Enfamil que reciben beneficios por parte de WIC. “Si se averigua que se está cometiendo fraude, hay una agencia estatal que se encarga de investigarlo”, asegura Myers. Y los implicados, no sólo podrían ser expulsados del programa, sino además verse obligados a reembolsar el valor íntegro de todos los productos y beneficios recibidos durante su participación en éste.

SEGUNDA PARTE

Una madre latina que vive en Downey anuncia en el portal digital de El Clasificado la venta de 12 latas de leche en polvo Enfamil Soy por $12 cada una. Asegura que son productos nuevos y facilita un número de contacto: (562) 481-8281. Son las 6.40PM del 24 de febrero de 2014 cuando contesta a mi llamada telefónica. El diálogo entre ambas transcurre así: 

– “Hola, buenas tardes. Llamo por el anuncio sobre la venta de leche en polvo para bebé”.

– “Ya la vendí. Tenía la leche que sobró de mi bebé, pero la vendí”, contesta Katerin.

– “Y ¿no va a tener más? Es que quiero comprar para mi bebé…¿sabe a quién se la puedo comprar…pero que sea de confianza?”

– “Yo la agarro en WIC. Nunca la he comprado. Ya hasta el mes que viene no tendré más”.

– “Ya veo…oye, perdona que le pregunte pero ¿cómo sé que las latas que la gente vende son seguras para mi bebé?

– “Fíjate muy bien en la fecha de expiración y que esté cerrado”.

– “Ya pero aún así me preocupa que la leche no esté en buen estado”.

– “Tú mira en internet…todas esas personas que la venden y la compran en El Clasificado”, dice la señora.

– “No sé…me preocupa que no sea segura si la compro en internet…¿Usted sabe si WIC tiene logo?

– “WIC no tiene logo en los envases. Tú fíjate que no cambie la etiqueta y que sea igual que en Target y otras tiendas”, sugiere.

– “Quizá sea mejor que vaya a WIC. Lo malo es que rechazarán mi solicitud por mi salario, porque gano más del mínimo”.

– “WIC no revisa ingresos. Nunca me pidieron prueba de eso, sólo constancia de embarazo”, comenta la madre. “Yo fui directamente y dije: yo no trabajo y no tengo social. Pero mi esposo trabaja y él gana muy bien. Pero no se lo dije”, asegura.

“Tú diles que no trabajas, que eres ama de casa”. No te revisan mucho, ni te preguntan nada”, continúa la señora.

– Yo vi en internet que en WIC piden varios documentos, como una prueba de ingresos y de embarazo. Y si me piden prueba de ingresos, no me van a conceder la ayuda”.

– “Ve al WIC de Bells Garden, al lado del DMV. Diles que eres soltera y que no trabajas”.

– “Y ¿allí seguro que no me piden nada?”

– “A mí no me pidieron ningún documento”.

– “¿Y cuánta comida te dan para el bebé?”, le pregunto.

– “A mí me dan 2 cajas de cereales gratis, compotas, más de 20 vegetales o frutas orgánicas o normales. Y hasta me dan para mí…me dan leche”.

– “Voy a ir entonces la oficina de Bells Garden porque si comentas que no piden nada, tal vez pueda obtener la leche. Es que es muy cara…¿sabes?”

– “Mi esposo tiene muy buen ingreso y trabajo, y no me lo negaron. Ellos no corren el seguro social. Diles que eres ama de casa”.

– “Eso haré…Pero…¿Y si por alguna razón me piden documentos?”

– “Ellos te dicen que no importa, que los puedes traer otro día”.

Esta conversación evidencia que esta beneficiaria de WIC vende la leche en polvo que recibe gratuitamente a través de este programa federal. A raíz de dicho intercambio telefónico, este rotativo contactó con el Departamento de Salud Pública de California (CDPH en inglés), que confirmó tener conocimiento de la venta de Enfamil en internet por parte de algunos participantes. Además aclaró que de forma regular vigila dicha actividad en eBay y Craigslist.

“Desde septiembre de 2013 se ha investigado a 169 participantes. En este momento se están investigando otras quejas”, aseguran.

“El programa WIC en California ha contado con una unidad de integridad desde que fue concebido”. Este departamento investiga todas las quejas que llegan a sus instancias referentes a la reventa de productos otorgados por WIC, incluyendo la leche en polvo. Y aseguran que se lo toman muy en serio.

Según el CDPH, para poder recibir beneficios en California, se debe aportar constancia de embarazo, de lactancia o de que el niño no sobrepasa los 5 años de edad. También se exige prueba de residencia en California, verificación de riesgo de malnutrición en el niño o bebé, y cumplir los requisitos salariales (a través de la presentación de cartas del empleador, comprobantes de pago, prueba de desempleo, etc).

Pero hay un escenario en el que no se requieren tantos documentos. Aquellas personas que ya reciben beneficios de otros programas de ayuda federal (como Medicaid o el Programa de Asistencia Alimentaria Suplementaria), automáticamente cumplen los requisitos para participar en WIC. De esta manera, el solicitante sólo debe presentar verificación de participación en una de estas iniciativas para inscribirse en WIC.

El CDPH asegura no tener conocimiento de que en la oficina de WIC en Bell Gardens no se exijan todos los documentos requeridos para inscribirse en el programa. Tampoco tienen constancia de que algunos beneficiarios hayan podido omitir, camuflar o falsear sus datos.

“No tenemos constancia de que este tipo de situación esté ocurriendo en nuestras agencias locales de WIC”, y añaden que el “CDPH WIC hará un seguimiento de esta alegación”.

Desde el CDPH advierten que “engañar al personal de WIC se puede considerar fraudulento y estar sujeto a sanciones al participante, incluyendo la descalificación”.  Y es que todos los beneficiarios firman un documento titulado “Derechos y Responsabilidades en WIC”, en el que certifican que la información y documentación entregadas son correctas.

“Hasta la fecha, las investigaciones del CDPH no han corroborado las alegaciones de fraude relacionadas con la fórmula de bebé”. Pero insisten en que WIC realiza investigaciones para identificar a los proveedores y participantes que están incumpliendo la ley. Y si hay pruebas de fraude, se enfrentan a la expulsión del programa e incluso a sanciones económicas.